Perdóname hijo por ser una cabrona

Perdonar
“Bajémosle un poco al drama. Mejor pongámonos las pilas, porque un papá debilitado por la culpa, comete más errores por ser gratuitamente permisivo…”

“Soy la peor, una bruja, mala madre,  no merezco a mis hijos”. Con estos pensamientos, muchas veces nos tortura nuestra cabeza con el tema de las madres perfectas que no somos.

Hoy más que nunca las mamás nos sentimos culpables por no ser mamás de 10, es decir, lindas, cariñosas, pacientes, amables, de carácter afable y altamente versadas en temas infantiles de todo tipo.

Nos exigimos muchísimo y además estamos muy al pendiente de la presión social por ser las mamás que todo mundo espera.

Reprobadas

Solas nos anotamos en la lista negra por mil razones, por ejemplo: porque hoy le gritamos horrible al chiquillo, porque le dimos de comer algo rápido y nada nutritivo por andar en la loca con todas nuestras actividades, porque no le cumplimos el caprichito del día al niño, porque nos desesperó horrendamente y aplicamos la nalgada, en vez de la súper técnica avanzada y profesional de control de berrinches, porque no pudimos jugar con los peques por tener una gripa del infierno, porque trabajamos y no nos da la vida para partirnos en dos y atender ultra bien familia y trabajo, y así un largo etcétera.

“Culpa mata mamita”

Lamentablemente vivimos culpígenas por las cosas que podemos controlar y no controlamos; y por si fuera poco, por las que están fuera de control absoluto también. Conclusión: Estamos jodidas.

Pero no debía ser así. Observando a la mayoría de las mamás que conozco, podría decir que el 95% están haciendo su mejor esfuerzo para cursar la profesión de madre con honores.

Haciendo nuestro mejor esfuerzo

Como nunca, estamos interesadas en aprender sobre crianza, educación y salud. Buscamos cursos especializados, el de los berrinches, el de la lactancia, el de hostigamiento escolar, de nutrición, primeros auxilios. ¡Todos los que creamos útiles!

Compramos libros y vamos a conferencias de autores reconocidos. Buscamos técnicas y estrategias para no mal modear a los niños con gritos, sombrerazos y mucho menos, golpes.

Pásenme el látigo

Pero parece que aún así nos autoflagelamos e insistimos en que no estamos dando el ancho, o sea, somos unas cabronas consumadas por no hacerlo bien.

Sinceramente, la regamos mal, pero… ¡con nosotras mismas!

Acaso se han puesto a pensar si la gran mayoría de la generación de nuestros padres y abuelos, alguna vez sintieron algo de culpa por tundirnos a golpes y cumplir las amenazas que nos lanzaban por comportarnos fatal. Claro que nooooo.

Al menos ellos eran padres que sí cumplían lo que prometían, porque si te lanzaban una mirada fulminante o una amenaza, sabías con certeza y seguridad que te iba a ir muuuuuuy mal.

Ahora hasta eso nos falla, tenemos corazón de pollo y muy debilitado por la culpa.

Merecemos todas las oportunidades

Sé que estamos trabajando en ser más empáticas y comprensivas con los niños, en verlos como seres que merecen espacio y respeto. Vamos por buen camino. Sin embargo, tengamos compasión por nosotras mismas, estamos en constante entrenamiento. Sí, cometemos errores, y muchos; pero también veamos las cosas buenas, los aciertos.

Si fallamos, bajémosle un poco al drama y pensemos que la próxima vez lo haremos mejor. Como dice por ahí una frase típica de publicistas: “Para que la musa de la inspiración llegue, te tiene que encontrar trabajando”. Lo mismo pasa con la educación de los peques, para mejorar hay que identificar nuestros errores y trabajar en ellos. Solitos nunca se van a componer. Mejor pongámonos las pilas, porque un papá debilitado por la culpa, comete más errores por ser gratuitamente permisivo.

Y la próxima vez que pensemos: “Soy la peor mamá”, mejor susúrrense… “Estoy haciendo mi mejor esfuerzo, mi chamba es protegerte, cuidarte y amarte. Y sí, soy una mamá muy cabrona, porque a pesar de todo, nunca dejo de intentarlo.

Cuéntenme ahora ustedes, si alguna vez se han sentido las peores madres.

“De noventa enfermedades, cincuenta las produce la culpa y cuarenta la ignorancia”. Anónimo

 

 

 

 

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6 thoughts on “Perdóname hijo por ser una cabrona

  1. Me encanto la manera en que está escrito. Y el contenido ni que decir…
    Gracias, gracias, porque a veces queremos ser todo para todos olvidando así que nosotras mismas tambien nos merecemos un poco de paciencia, tolerancia, amor y optimismo.

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    1. Así es Gaby, el problema es que nos exigimos tanto, que terminamos quedando mal con todos. Y debemos ser más condescendientes con nosotras mismas para después hacerlo con los demás. LA regamos sí, pero quién no lo hace?

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  2. Es cierto, y aplica para todos los aspectos, es decir, me autocastigo severamente por cada error cometido no sólo con los hijos sino con nuestro esposo, trabajo, escuela, etc. Cosa que comenzaré a cambiar.

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    1. Así es, si nos auto observamos, nos daremos cuenta que puede ser un comportamiento repetitivo en muchos aspectos. Ciclo vicioso del que debemos salir.

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  3. Creo que la culpa es la que nos ayuda a echar a perder a los hijos, lo he visto pasar una y otra vez. Cuando comprendemos que somos seres humanos y solo eso valoramos nuestros esfuerzos y dejamos de sentirnos tan culpables por no ser Dioses, me encanto el post. Besos.

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