Dar a los niños a manos llenas en Navidad. ¿Buena o pésima idea?

Regalos Niños Navidad
“… no necesitaba más, porque como muchos niños de mi generación, pasaba la tarde jugando en la calle con mi banda de vecinitos”.

Hace poco platicaba con mis hijos y les contaba que cuando era niña, yo no tenía ni la cuarta parte de juguetes que ellos tienen, mientras volteaba a ver las montañas de Legos, Playmobil, dinosaurios, rompecabezas y cháchara y media que hay en el cuarto de juegos.

Recuerdo muy bien los juguetes con los que pasaba horas, un set de aeropuerto Fisher Price con algunos muñequitos, mi bicicleta, mis patines, algunos monos de plástico de tres pesos que compartía con mi hermano y con los que jugábamos algo así como boliche, mis dos peluches favoritos, unas 4 Barbies con set de juegos y una muñeca pelona, que ahora defino como “X”. Quizá olvido cosas, pero básicamente éstas eran mis joyas.

Y de verdad no necesitaba más, porque como muchos niños de mi generación, pasaba la tarde jugando en la calle con mi banda de vecinitos.

¿Más juguetes para divertirse más?

Tristemente, la situación de nuestros hijos es lejana, porque, al menos en la ciudad, hay pocos espacios al aire libre para que jueguen con seguridad, lo que ha traído como consecuencia el hiperconsumismo para “divertirse más”.

Nuestros chicos viven rodeados de juguetes que usan 3 o 4 veces y que son los ultra mega favoritos por un extensísimo periodo de cinco días. Es más, creo que en esta generación de críos, la peli de Toy Story no aplica, porque Mr. Woody y Buzz morirían de la depresión arrumbados por ahí.

Pongamos freno de mano

Confieso que en cada cumpleaños, Día del Niño, Navidad o Reyes, me pongo muy ansiosa sólo de pensar el cargamento que viene de entrada a casa y, siempre le digo lo mismo a los niños y marido consentidor “no necesitan más juguetes”. Sin embargo, son niños y no puedo evitarlo, aunque lo que sí puedo controlar es la cantidad.

Mi preocupación es regalar sin límite y siguiendo a detalle la petición del “cliente”, es decir, si el chiquillo pide 7 juguetes, ¿se le deben dar tal cual sin objeción?

Considero firmemente que no; porque para que los niños valoren y aprendan a esforzarse para conseguir lo que desean, es necesario no dar a manos llenas. Seguramente habrá opiniones encontradas, porque en cada casa hay gustos, tradiciones y culpas diferentes (como dicen por ahí, dime cuánta culpa sientes por no pelar al niño y te diré cuántos regalos recibirá)

Cada quien sabrá, pero quizá si razonamos un poco, debería haber una media para regalar, con la finalidad de que nuestros hijos de verdad jueguen, potencien la creatividad, disfruten y den el valor justo a sus tesoros, contrario a que terminen siendo objetos inservibles y carentes de interés.

La regla de los cuatro regalos

Yo encontré una regla que me pareció muy sensata, ustedes qué opinan ¿la aplicarían con sus hijos?

Los4Regalos
1. Una cosa que quiera 2. Una cosa que lea 3. Una cosa que necesite 4. Una cosa que vista

La idea de los 4 regalos tiene su lógica, porque permite mostrar a los niños el lado emocionante de recibir algo que desean enormemente, como lo es un juguete, pero sin olvidar que también los libros traen diversión y, que a su vez, requieren artículos necesarios como la ropa, accesorios para el colegio, etc.

¿Estamos haciendo las cosas bien?

Recuerdo que una vez una amiga me contó que estaba atónita de ver la cantidad de juguetes que recibieron sus dos sobrinos en Navidad, para ser exactos, eran 25 para cada uno. Obviamente abrieron dos o tres y los demás se quedaron sin desenvolver o se volvieron invisibles. ¿Les han pasado algo así? Esta es la prueba irrefutable de que los niños no necesitan regalos a borbotones, porque la magia se vuelve nula.

Por último, dosifiquemos las entregas y extendamos la ansiedad e ilusión por la llegada de Santa Claus y los Reyes Magos; y también tratemos de coordinarnos con los abuelos y tíos consentidores; para que los padres regalemos juguetes, y ellos quizá puedan regalar ropa u otra cosa útil.

Entiendo que cada cabeza es un mundo, sin embargo, no pasemos por alto que si queremos hijos con baja tolerancia a la frustración, la fórmula para lograrlo es muuuuuy fácil, cumplamos hasta su más mínimo deseo; aunque también tengamos en cuenta que el precio será muy alto, tanto que es muy posible que en unos años nos preguntemos ¿cómo es que nos exigen “regalitos” del tipo moto o automóvil, a sus escasos 14 años?

“Nada en este mundo es un regalo. Todo debe ser adquirido mediante el aprendizaje y el trabajo duro” Carlos Castaneda

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