Mamá trabajadora igual a mujer equilibrista

“Ahí me tienes haciendo malabares esos días que salgo a las 10pm. Mis hijas se quedan con mis suegros y al llegar a su casa me tengo que dormir ahí. Me siento tranquila porque se quedan con ellos, pero no se acuestan temprano porque me quieren esperar y ¡uff!, eso me da la maldita culpa…”

Este es un fragmento de la plática que tuve hace unos días con una de mis amigas que da clases a universitarios, trabaja en una consultoría de comunicación y además es mamá de medio tiempo. La conversación giró en torno al agotamiento y estrés que nos cargamos con tantas actividades y nuestro deseo de mantener el equilibrio entre la profesión y la familia.

Auxilio, que alguien nos ayude

Escucho su historia y me veo en su espejo, yo también he ido de norte a sur de la ciudad para encargar a mis hijos con la familia y cumplir un compromiso de trabajo, los he dejado en la oficina de su papá aunque él esté en medio de una junta con sus colaboradores o en una llamada importante y me he dormido de madrugada usando mis horas de sueño como los momentos más productivos del día para avanzar en mi proyecto.

 

Las conversaciones de queja-desahogo-solidaridad entre mujeres se repiten una y otra vez con la señora que me ayuda en casa, con otras emprendedoras que he conocido a lo largo del tiempo y con amigas y parientes que trabajan tiempo completo en oficina. Sus historias y circunstancias pueden ser distintas, sin embargo, la esencia es la misma, todas están “partiéndose la madre” para mantenerse vigentes en el mundo profesional, sostener una familia o no depender de otro.

Del trampolín a la red de seguridad

Cuando escucho una u otra “aventura de mamá trabajadora” confieso que me siento afortunada porque tengo sólidas redes de apoyo, mi esposo, mi familia, mi socia y amigos, los cuales son actores clave para que yo pueda cumplir muchos compromisos laborales y lograr mis metas profesionales. Alguna vez cuando participé en una charla para mamás emprendedoras en la “Semana Nacional del Emprendedor”, me pidieron un consejo para poder salir avante entre las batallas de la casa y mi negocio, lo primero que dije fue “Consigan redes de apoyo, su mamá, una amiga, sus hermanos, la muchacha, su esposo… gente de confianza con quien los niños puedan estar seguros y ustedes también se sientan tranquilas”.

 

El reto infinito

Sé que decirlo es fácil, pero conseguirlo es el reto; encontrar quién nos ayude y cómo, es un tema de verdadero estrés, ya que debemos evaluar muchos factores, desde seguridad, tiempo, distancia, confianza y más. No obstante y a pesar de todos los obstáculos siempre es posible y hay un camino en el laberinto, el punto es encontrar el correcto.

De la conversación con mi amiga concluí que “…nos tocó vivir en la en la era de las mujeres equilibristas”, en los tiempos de estar a la par en derechos y obligaciones con respecto a los hombres, sin perder nuestra esencia y talentos de género. Por supuesto, nos falta camino por recorrer y muchísimo reconocimiento al “dobleteo o multi chambeo de las mujeres”, pero la única forma de lograrlo es seguir adelante y no echarse para atrás ni siquiera para tomar impulso.

Con mucha admiración dedico este artículo a todas esas mamás equilibristas que se parten en mil pedazos para ser mujeres todo terreno.

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